Oscura en la noche
muy paciente mi vida esperó
ha ver los sueños caídos
en cada rincón.
Seguidamente a la flor embistió
y en suaves praderas su amor entregó,
esculpiendo su mejor sonrisa entre penas y caricias
un pétalo cayó, y abriendo la vista deshausiada lloró.
Serena pasiva de rozagante fulgor,
hablaste con mil estrellas y estrellaste mi corazón,
y que no estorbe el inmenso cielo, ni el mar en su desvelo
si sollozas caen lágrimas de anhelo prendidas en dolor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario